Hasta en los peores días siempre hay una chispa de luz, alguien o algo que es capaz de hacerte brillar, que te recuerda que tu estas aquí para triunfar.
Mi historia es acerca de la superación, eternamente enamorada de lo que yo creía que era un amor imposible.
Hoy me he prohibido volver a utilizar esa palabra, imposible, ¿qué es imposible? Mi chispa de luz me ha enseñado esto:
La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser, o suceder. Y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger, a mi me gusta más la improbabilidad, que la imposibilidad. Como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos, y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que los Barón Rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió. Nadal desbancando del número uno a Federer. Una periodista convertida en princesa. El 12-1 contra Malta. El amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
Aplicadlo a lo que queráis pero no dejéis de soñar. Yo estoy trabajando en ello.
Irene Sotos
La primera impresión no lo es todo! Parecía imposible que ese chico de sudadera naranja pudiera emocionarme, pero lo dejaré ahora en improbable.
FAST CAR – TRACY CHAPMAN

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